La Ley General de Educación establece la evaluación como instrumento para la mejora continua: Delgado Carrillo


Intervención en tribuna del senador Mario Delgado Carrillo, del Grupo Parlamentario del PRD, para referirse al proyecto de dictamen sobre la Ley General de Educación.

Mario Delgado Carrillo, (MDC): Muchas gracias, con su venia, señor Presidente.

Compañeras y compañeros, recordar un poco cómo llegamos aquí, la reforma constitucional que planteó el Presidente de la República fue modificar de manera sustancial por este Senado y por el Congreso.

Introducimos en el artículo 3º, por ejemplo el concepto de calidad educativa que no tenía la propuesta original, también incorporamos el concepto del sistema nacional de evaluación que no consideraba tampoco la propuesta del Ejecutivo.

Y se hizo con una idea muy clara, cambiar de manera radical el modelo educativo en nuestro país, ya no basta tener el derecho a la educación, éste tiene que ser de calidad, ¿cómo llegamos? ¿Cómo construimos una educación de calidad? Dos instrumentos, el sistema Nacional de Evaluación y el Servicio Profesional Docente.

Nos dimos al a tarea de crear la Ley del Instituto Nacional de Evaluación y del Sistema Nacional de Evaluación.

Un grupo de legisladores trabajamos coordinados con el Senador Romero Hicks y llegamos a una ley que pues el Ejecutivo presentó en un 80 por ciento, un 70, 80 por ciento a lo que hoy se está dictaminando, no hubo un reconocimiento al trabajo de los legisladores decir, venimos a descubrir que el pacto además de ser selectivo, pues es un pacto pirata.

Los logros que se tienen en este instituto, son muy importantes y son características que le han dado los legisladores al Instituto, que tenga autonomía, profesionalismo, que considere los contextos económicos, sociales de los maestros, de los educandos, tiene visión de largo plazo, integralidad, lo más importante, y algo que no se ha mencionado aquí, es que no van a ser evaluaciones de adorno, van a ser evaluaciones que van a tener un carácter vinculatorio para la política educativa, es decir, que no tengamos año con año la sorpresa de que no mejoramos en nada, sino que se obligue a esos resultados a ser considerados en los planes, programas y políticas educativas, para construir este círculo virtuoso de calidad.

Construimos un instituto para que sea la máxima autoridad en materia de evaluación en el país, que maneje criterios de objetividad, de equidad y que toda la información sea pública.

Dos fantasmas recorren a la reforma educativa, el primero, el de la evaluación, el segundo el de la permanencia.

Esta Ley destierra el primer fantasma, la evaluación no como fin último, la evaluación como un instrumento para la mejora continua, tenemos el reto ahora de erradicar el fantasma de la permanencia, que deberá significar la permanencia, tiene que ser la vigencia, el reconocimiento y el desarrollo profesional como un derecho de los maestros y como una obligación del Estado a proporcionarla.

El estado ha abandonado su obligación de capacitar y tener a la vanguardia a los maestros, y ya lo hemos hecho en otras épocas y en condiciones más difíciles.

En 1945 Avila Camacho expidió una Ley Emergente, la Ley de instituto Federal de Capacitación del Magisterio, el objetivo de esa ley era que todos los maestros del país tuvieran primaria completa, eran los maestros de Vasconcelos, aquellos que apenas si tenían algo de instrucción, aquellos con los que logramos cumplir todavía un reto más grande que el que tenemos ahora, alfabetizar este país sin maestros, y se creó la Normal más grande del mundo, y tuvimos la posibilidad de ir mejorando la calidad del magisterio.

Hace veinte años que inició la . . .

…tuvimos la posibilidad de ir mejorando la calidad del magisterio.

Hace 20 años que inició la revolución de las tecnologías de información y del conocimiento. El Estado ha sido omiso en subir a los maestros a esa revolución.

Esa es la gran omisión que tiene el Servicio Profesional Docente.

Ese es el error de visión que se está contemplando en el instrumento que se ha propuesto, y que afortunadamente no se ha votado.

¿Por qué, tiene tantos beneficios esta ley, por qué estamos en contra?

Ya se dijo aquí, lo dijo muy bien el Senador Ríos Piter, por lo que significa el procedimiento.

Hay un profundo desprecio por este Congreso en la forma en que se está actuando.

Resulta vergonzoso que tengamos que salir huyendo, de quienes deberían ser los principales actores en esta reforma, los maestros.

Hoy platicamos con ellos, los recibimos. Su temor es no a ser evaluados, ese no es su temor, su coraje es que sus planteamientos no fueron considerados, se sienten engañados por aquellos que los recibieron y no supieron dar cause a sus propuestas.

Vienen cambios todavía más difíciles para tener, cumplir el objetivo constitucional de educación de calidad.

Pero si el Gobierno va a hacer la lectura, que hoy los métodos que siguió fueron exitosos, que se salieron con la suya, van a poner en grave riesgo al país, porque si se piensa que con estos métodos se van a sacar las reformas que se van a plantear, no van a poner en un riesgo de gobernabilidad, venir abriendo frentes sin tener la capacidad de cerrar ninguno.

Por más difícil que sea una reforma, estoy seguro que este Congreso puede acometerla, y puede acometerla con éxito, escuchando, y que participen todos los actores involucrados.

Sigue la más difícil: el Servicio Profesional Docente. Es imposible pensar en que podamos sacar una ley sin la participación de los maestros.

Creo que el día de hoy se van a aprobar estas leyes, que por el contenido que elaboró el Congreso, va a desterrar el fantasma de la evaluación. Y lo dijimos desde siempre, ello va a cambiar de manera radical, o debe cambiar de manera radical las condiciones para enfrentar ahora la regulación y creación de este sistema de desarrollo para los maestros de capacitación y actualización permanente, de desarrollo profesional, de reconocimiento.

Esa es la tarea que se avecina, y lo tenemos que enfrentar, como ya otras tareas a hecho este Congreso, con la posibilidad de hacer reformas de manera exitosa.

Muchísimas gracias.