Dolores Padierna, punto de acuerdo sobre el EZLN


Dip. Francisco Arroyo Vieyra

Presidente de la Mesa Directiva de la Comisión Permanente

H. Congreso de la Unión.

Presente.

La suscrita, senadora Dolores Padierna Luna, integrante del Grupo Parlamentario del Partido de la Revolución Democrática en la LXII Legislatura, con fundamento en los artículos 58 y 59 y demás disposiciones aplicables del Reglamento del Congreso de la Unión, someto a la consideración de esta Honorable Asamblea el siguiente punto de Acuerdo.

Consideraciones

Como nos hemos enterado a través de los medios de comunicación, el pasado 21 de diciembre el Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN) realizó marchas en cinco ciudades de Chipas. Esta fue la movilización más numerosa desde el surgimiento del EZLN en enero de 1994, en algunas fuentes se ha calculado hasta 20 mil zapatistas.

La magnitud de esa movilización es una señal de fuerza, una fuerza que ha crecido desde su irrupción hace ya 18 años. Una fuerza que se ha desestimado pero que es reconocida incluso internacionalmente. Muchas cosas han pasado desde aquel diciembre de 2004 durante el último gobierno del PRI antes de la alternancia y esta reaparición en diciembre del 2012, a menos de un mes de haber regresado el PRI al gobierno federal.

El movimiento zapatista debe entenderse como el reinicio de su actuación política pública, su reinserción en el debate nacional y una crítica implícita al sistema político mexicano en su conjunto.

Desde que surgió el conflicto en Chiapas, en la primera Declaración de La Selva se demandó un ya basta contra la explotación y la pobreza. A casi dos décadas, la situación de este sector de la población sigue siendo lamentable, los indígenas de México continúan siendo los eternos olvidados, los pobres de los pobres, los por siempre marginados del país.

El comunicado del Subcomandante Marcos en el que pregunta ¿ESCUCHARON? Tiene un gran significado. Marcharon en silencio para poder ser escuchados. Se cubrieron el rostro para ser vistos. Marcharon pacíficamente, con mucha dignidad y disciplina; su comunicado va dirigido a quien corresponda y nos corresponde atender el tema dado que desde un principio se pedía la intervención del Poder Legislativo e incluso a instancias de la COCOPA se estableció el diálogo con ese movimiento.

Los diálogos y todas las medidas han fracasado porque la concepción indígena no ha sido entendida ni comprendida por quienes han ostentado el poder. Tal vez ahora pueda escucharse ese fuerte silencio que exige que los pueblos indígenas sean valorados, respetados y atendidas las demandas de su lucha social.

De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía, seis de cada 100 habitantes de cinco años o más hablan alguna de las 89 lenguas indígenas de que hay registro. No obstante según otras mediciones la proporción de indígenas en el país podría ser de hasta uno de cada 10 mexicanos. Información de la Comisión Nacional de Derechos Humano (CNDH) señala que hay más de 364 variantes de lenguas indígenas; los pueblos autóctonos ocupan una quinta parte del territorio del país; y México ocupa el octavo lugar mundial entre los países con mayor cantidad de pueblos indígenas.

Según información publicada por el propio Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional en 2011, en un reporte sobre el avance de los objetivos de desarrollo del milenio (ODM), en México ocho de cada 10 indígenas son pobres. Esta proporción duplica a de la población en general del país, donde 5.3 de cada 10 personas padece esta situación.

Si nos comparamos con el resto países que cuentan con población indígena, la situación es también vergonzosa pues México tiene la segunda proporción más alta de población indígena en pobreza en el mundo, sólo debajo de la que prevalece en la República Democrática del Congo, país en que 8.5 de cada 10 indígenas es pobre.

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval,) de acuerdo a la última medición de pobreza en el país, ha señalado que entre 2008 y 2010 aumentó la proporción de población indígena en situación de pobreza en 3.4 puntos porcentuales. Asimismo, el Coneval afirma que sigue teniendo niveles de pobreza y de cobertura de servicios básicos muy diferentes a los de la población que no es indígena, lo cual indica discriminación. Es urgente tener una verdadera política de Estado hacia este sector de la población y en general, resolver el problema de pobreza que crece día con día.

No es de extrañarse que organizaciones nacionales e internacionales constantemente levanten la voz a favor de los derechos de los pueblos indígenas. Por ejemplo, a principio de este año, el Comité para la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial de la ONU pidió explicaciones al gobierno mexicano por la situación de los indígenas y los inmigrantes. Situación de desigualdad y discriminación, además observa que existe violación de sus derechos en múltiples procesos penales, que no hay justicia hacia ellos.

En resumen, después de casi 20 años, la población indígena continúa en las peores condiciones de pobreza, desigualdad, discriminación, olvido y marginación. Desde la mesa de negociación en la cabecera municipal de San Andrés Larráinzar, donde se firmaron los Acuerdos del mismo nombre de comunidad para dar paso a la autonomía y libre determinación de las comunidades, hasta las promesas que se hicieron a raíz de la Marcha del Color de la Tierra hacia la Ciudad de México, todo sigue siendo una enorme deuda con los indígenas.

El EZLN no pide nada, no demanda nada. Todo se dijo ya. Quedó escrito y el Estado Mexicano no cumplió con lo pactado. Ese silencio estruendoso no debe ser ignorado, esa dignidad que nos llenó de orgullo es una muestra de que no todo está perdido.

Las manifestaciones de los días pasados son el llamado de una nueva generación de zapatistas que de manera pacífica hacen la justa demanda a que se pague la deuda histórica con la población indígena del país. No se puede seguir postergando la respuesta, es urgente y justo que se enfoquen con seriedad los esfuerzos necesarios para desarrollar acciones de promoción, difusión y defensa de los derechos y libertades fundamentales de los pueblos y comunidades indígenas del país.

Con lo anteriormente expuesto y fundado, me permito poner a su consideración el siguiente:

PUNTO DE ACUERDO

PRIMERO. El pleno cumplimiento de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar para restituir los derechos a los Pueblos Indígenas de México y atender sus justas demandas en materia de justicia, igualdad y autonomía.

SEGUNDO. Exhortar respetuosamente a las diversas instancias del Gobierno Federal y estatal para que de manera incluyente y tomando en cuenta las propuestas del propio EZLN, la Sociedad Civil, recomendaciones de Organismos Internacionales, expertos, partidos políticos y otras instituciones, realice un esfuerzo serio de diálogo y concertación de acuerdos que garanticen a la población indígena del país su justo derecho a una vida digna.

SUSCRIBE

SENADORA DOLORES PADIERNA LUNA

Recinto Legislativo de la Sesión Permanente

Congreso de la Unión Cámara de Senadores en

San Lázaro, a los 27 días del mes de diciembre del año 2012.