Entre el hartazgo y el miedo, elecciones en Francia


Padierna

Este domingo se celebraron las elecciones presidenciales en Francia, y quienes han ganado la primera vuelta electoral son dos personajes que tradicionalmente se habían colocado fuera del espectro político tradicional el país galo.

Por una parte, se ubica a Marine Le Pen quien representa a la ultra derecha enquistada en el Frente Nacional cuyos principios y directrices políticas se centran en una plataforma anti-inmigrante, anti-europea, proteccionista y claramente discriminatoria en donde el respeto a los derechos humanos se visualiza más como un obstáculo que como una obligación de cualquier gobierno democrático.

Por el otro lado se ubica a Emmanuel Macron, joven economista que lanzó apenas en el 2016 un movimiento social que se convirtió en partido político bajo las siglasEn Marche!! desde el cuál ahora fue postulado para la candidatura presidencial y cuyos principios políticos se relacionan con la construcción de una tercera vía, del mantenimiento de las relaciones con Europa, y de la consolidación de un movimiento que integra a personajes que trascienden a la dicotomía tradicional de izquierdas y derechas.

Por primera vez en 50 años, ni el Partido Conservador ni el Partido Socialista participarán en la segunda vuelta electoral, ya que sólo Macron y Le Pen están en las boletas electorales el próximo 7 de mayo cuando de nueva cuenta el electorado salga a elegir a su futuro presidente o presidenta, pero únicamente eligiendo de entre estas dos opciones, por ello, tanto los conservadores, como los socialistas, los ecologistas, los de extrema izquierda e incluso la propia derecha tradicional, está llamando a votar abiertamente en contra de Le Pen, intentando frenar su arribo al Palacio del Eliseo.

La sociedad francesa ha elegido en esta primera vuelta a dos opciones de gobierno que rompen los esquemas tradicionales y que mandan un mensaje de hartazgo a los partidos políticos que se ubicaban como opciones de derecha y de izquierda, desde una perspectiva clásica de la teoría política.

El arribo de Macron que representa un partido nuevo, con ideas pragmáticas, que pretende consolidar una tercera vía más allá de la dicotomía de izquierda-derecha concentra el descontento de un amplio sector de la población que ha optado por depositar sus votos y su confianza en una figura emergente e incluso contra hegemónica, pues En Marche! precisamente apostó a los votos de castigo a los partidos tradicionales y apostó sobre todo, a presentar una opción a la ciudadanía distinta a la que han escuchado durante los últimos 50 años.

 

Mientras que el crecimiento del ultraderechista Frente Nacional encabezado por Le Pen se ha sustentado en la construcción de una oferta política que invoca los peores miedos de la sociedad, el miedo a lo diferente, a lo ajeno, a lo extranjero, el miedo a perder el valor de la propiedad y de sus bienes, el miedo a formar parte de un colectivo amplio con principios comunes, intereses comunes y diferencias comunes, privilegiando el nacionalismo y el proteccionismo en lo local.

En suma, en la primera vuelta electoral de Francia se han impuesto el hartazgo a la clase política y el miedo a lo diferente al otro y a la otra, veamos cómo se desarrollan las campañas políticas en estos 15 días y estemos atentos a lo que suceda el 7 de mayo, en cualquier escenario, el mensaje social del pueblo francés ha quedado muy claro, no queremos a esta clase política ni a lo que hoy por hoy no están ofreciendo.

Sen. Dolores Padierna Luna

Coordinadora del Grupo Parlamentario PRD