El espionaje de Rusia en favor de Donald Trump


Padierna

Las acusaciones de un posible contacto entre el equipo de Donald Trump con colaboradores cercanos al presidente de la Federación de Rusia, Vladimir Putin, no son nuevas. Las primeras pruebas de estos nexos salieron a la luz en octubre de 2016, causando la expulsión de diplomáticos rusos del territorio de los Estados Unidos. Las transgresiones causadas por esta relación habrían llegado al nivel de atacar las cuentas de la exsecretaria de Estado Hillary Clinton, extrayendo información que reduciría los votos en su favor para la Presidencia. Ninguna acusación legal en contra de la entonces candidata tuvo el fundamento suficiente para prosperar. A pesar de ello, el tema fue explotado al máximo durante la campaña del candidato republicano. En el penúltimo debate, Donald Trump llegó incluso a amenazar a Clinton con respecto a este tema, asegurando que, si él fuera presidente, ella sería puesta inmediatamente en la cárcel.  

Los propios servicios de inteligencia del Estado, la CIA y el FBI, han sostenido que las filtraciones fueron posibles gracias a las comunicaciones ocultas entre las oficinas de Trump y agentes de la embajada rusa en Estados Unidos. Aunque ambas partes lo han negado, de corroborarse, esto podría conformar un crimen de espionaje. Es verdad que se han descubierto nexos entre el equipo del ahora presidente y la embajada rusa; sin embargo, hace falta mostrar las pruebas contundentes que indiquen que estos influyeron en el curso de la campaña y en su resultado final.

No es tan difícil inferir cuáles eran los intereses de la Federación de Rusia que se jugaban en esta elección. Durante toda su campaña, Trump hizo declaraciones de suma importancia para esta potencia, asegurando que Estados Unidos dejaría de subsidiar a la OTAN y que Europa no tendría la máxima importancia en su estrategia externa. Estos principios habrían sido sumamente atractivos para el gobierno de Vladimir Putin, sobre todo al compararles con la agresividad que la dupla Obama-Clinton mostraba con respecto a Libia, Siria, Ucrania y las fronteras asiáticas y occidentales de Rusia. La disparidad de perspectivas pudo hacerles buscar los contactos que concretarían el espionaje. Quizás los bombardeos a Siria, mismos que Trump prometió en campaña evitar a toda costa, lleven a la Federación de Rusia a cuestionarse la pertinencia de estos actos.

Sen. Dolores Padierna Luna

Coordinadora del Grupo Parlamentario PRD